sábado, 17 de marzo de 2012

Si ya usas Windows, Linux es... facilísimo

Bueeeeno, bueno... menos lobos. Y digo más: muchas veces los usuarios que tienen más problemas para instalar una distro (generalmente... Ubuntu) son los que se creen que por llevar 10 o 15 años usando Windows, todo es pan comido. Y no.

Porque el primer concepto que hay que tener muy claro es el de que GNU/Linux es otro Sistema Operativo. Y cuando empiezas, lo primero que hay que hacer es aceptar el nuevo chip: no estamos en WindowsXP, ni en Windows7, ni en macOsX... estamos en otra cosa: estamos en Linux. Olvídate de hacer las cosas “como las hacías antes”. Seguramente algunas se harán igual... pero de entrada no presupongas nada... y lee un poquito antes de entrar 'como un elefante en una cacharrería' en el nuevo sistema.

Y así, tienes que saber que en Linux el núcleo del sistema, o kernel, es independiente del entorno gráfico en que trabajas (y hay muchos 'entornos gráficos de escritorio' donde elegir: Gnome, KDE, LXDE, Xfce, Cinnamon, Mate..., incluso hay 'gestores de ventanas' o WM (Windows Manager) cosa que no pasa en el Windows, que solo podrás...'tunearlo').

Y que, de entrada, así como Windows funciona en particiones FAT o NTFS, y dentro de ellas hay una partición principal, o “C:\”, donde hay una estructura de directorios, uno de los cuales es el del sistema operativo (por lo general C:\Windows)... Linux es completamente distinto:

  • En primer lugar, tiene un formato de partición cuyo estandar es, actualmente, EXT4, que no tiene nada que ver, evidentemente, con las NTFS o las FAT. Por cierto: Linux puede trabajar perfectamente en estas particiones mientras que Windows, que es más 'suyo', lo hace muy dificultosamente con es EXT u otras, específicas de Linux
  • Y que no verás por ningún lado la unidad principal, o “C:/”, porque no existe. En Linux todo es un archivo, y cuando digo todo es TODO. Desde los archivos de datos hasta las particiones de los discos pasando por el ratón y la tarjeta de sonido. Los directorios también son archivos.
  • Por eso, existe un directorio raiz (/) del que cuelga todo (si bien, como diré más adelante, es interesante crear el directorio /home (del que cuelgan los archivos, documentos, configuraciones de programas instalados, etc de casa usuario) en otra partición. También hablaré de las 'raras' carpetas que cuelgan de la partición 'root', o 'raiz' (/)
  • Y que, así como Windows trabaja con directorios específicos para cada aplicación (el famoso C:\Archivos de Programa), complejos, donde cada uno contiene casi todos los archivos que necesita cada programa, y que en muchas ocasiones se repiten en otros... uno de los aspectos especiales es que en Linux las aplicaciones funcionan a base de pequeños “trocitos” (archivos, o paquetes) que tienen “dependencias” con otros archivos que ya existen y que en conjunto, hacen funcionar todo. O sea, es como si montases un juego de Lego, o un 'Meccano' tomando las piezas de una caja. Por eso puede parecer que hay muchos archivos y que incluso cuando instalas un programa se te instalan también varias cosas más (de las que depende su funcionamiento, y no las tienes).
  • Y que, también por eso (por las dependencias) es muy recomendable instalar siempre las aplicaciones (los programas) desde 'repositorios' (y mejor, oficiales) y no, al estilo Windows, descargándote (y sabe dios de donde) un ejecutable. O, en extremo, como hay muchísimas distribuciones de Gnu/Linux, bajándote el 'paquete instalable' propio (ya preparado) de tu distribución. O sea, para Debian y su familia (Ubuntu, LinuxMint...) los paquetes *.deb. Porque si bajas otra cosa te va a obligar, en muchas ocasiones, a saber 'compilar' para que te funcione.
  • Y que es 'multiusuario', cada usuario entra en 'su' sistema, con 'su' contraseña, y solo él puede modificar cosas en 'sus' archivos. De hecho, por seguridad, cualquier cosa 'importante' que cambie en Linux te pedirá la contraseña. Y que hay un SuperUsuario, o Administrador, o Root, que es el único que tiene permisos para modificar todo, y en particular los archivos que puedan afectan al funcionamiento del sistema.

Pero bueno, todo este rollo no sirve nada más que para recordar algunos de los conceptos previos que deben conocerse para saber dónde te metes. Ya hablaremos, más adelante, del tema de las particiones, la estructura de los archivos y tantas cosas más. Ahora, solo queda dar un buen consejo: Cuando te metas a instalar tu primera distro de Linux, aunque sepas mucho de informática, desenchufa tu mente, lee cosas en foros, Google... y trata de entender desde cero.

O sea...“Empty your mind...be formless, shapeless... y, sobre todo... be Linux... my friend”

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